Azul

Querido amigo:
Ha pasado mucho tiempo desde la última vez que escribí, y es que mis palabras no fluyen de la misma manera que antes desde que me dejaste sin tu compañía. He dejado de hacer muchas cosas que en tiempos no tan distantes nos llenaban de felicidad; dejé de salir a dar caminatas las tardes de otoño como acostumbrábamos hacer, dejé de tocar la música que tanto te agradaba y que lograba tranquilizarte, dejé algunas de tus pertenencias guardadas celosamente en mi habitación. Todo fue tan repentino.
Eras tan joven, inexperto e inocente que me complementabas a la perfección.
¿Recuerdas que durante una de nuestras caminatas te había contado acerca de aquella chica que recién comenzaba a conocer y con la cual estaba seguro nacía algo más que simple amistad? A lo cual me felicitaste sin decir una sola palabra, una sola expresión bastó para comprender tu gesto de felicidad por mi, ya que nunca fuiste alguien muy expresivo. Con sinceridad debo decirte que ella se ha distanciado terriblemente de mi, más sin embargo tengo que lidiar con verla muy seguido. Todo parecía ir de maravilla, nos comenzábamos a conocer mejor y trabajábamos en sus deberes juntos. Y eso es lo que me apena más mi querido amigo, lo lamento tanto y no sabes como me arrepiento el no haberte visitado el día siguiente de tu operación por estar con ella, y no me mal entiendas por lo que acabo de decir, el tiempo con ella no fue malo sino que debí haberlo pasado contigo. Al día siguiente planeaba visitarte temprano y llevarte de vuelta a casa.
Esa noche había sido distinta, había estado sin dormir trabajando apoyándola en sus deberes escolares, ella lo necesitaba… ahora me doy cuenta que no más que tu.
Mi madre me dio la terrible noticia, se había comunicado tu doctora para informarme que ya no estabas con nosotros. Fue una noticia terrible que me desmoronó al instante, quise ser fuerte amigo pero no pude y tu me conoces que soy un hombre de carácter fuerte. Mientras lloraba desconsoladamente seguía trabajando en sus labores y lo natural era que le informara lo que había sucedido a ella. Lo que sucedió cuando se lo informé fue lo que me partió el corazón y quizá se volvió la piedra angular del declive de nuestra relación. Con un solo “que mal” seco y efímero respondió, y de forma implacable me enterró en el olvido. Lamento que tengas que escuchar esto amigo pero es la verdad. Las lágrimas rodaron por mis mejillas descendiendo directamente sobre las teclas del ordenador, no podía parar por que ella lo necesitaba, así me lo hizo entender; era más importante a su consideración el que yo terminase a que lamentara mi pérdida. Como lo prometí terminé sus deberes y me uní en silencio a la soledad y con los ojos nublados dormí un par de horas.
Por la tarde no hubo más remedio que visitarte mientras yacías intacto en envuelto en una gélida paz sobre una plancha de metal. Al lado de tu cuerpo desahogué mi pesar de nuevo y te abracé por última vez; después de todo habías dejado ya de sufrir y te habías marchado a un mejor lugar. Tu funeral fue distinto, nadie lloraba ya, todos sabíamos que a final de cuentas estabas en un lugar mejor, y que se había hecho todo lo posible por salvarte. Al lado de tu cuerpo tarareé la “balada del pez del viento” como lo había prometido mientras mi voz se quebraba y un gran nudo en mi garganta me asfixiaba. El lugar de tu tumba no podía ser más perfecto para ti; un gran campo de caballos como tanto te gustaban y con los que nunca te ibas a sentir solo. Fue duro despedirse por última vez, no dije nada, por que se que todo ya lo sabías.
La tristeza ha inundado mi vida durante los últimos meses, pero como tu lo sabes yo no demuestro lo que siento y he permanecido inmutable, dándome ánimos sabiendo que desde un mejor lugar me observas y que la promesa de encontrarnos algún día sigue latiendo con gran fuerza en mi interior. Por lo pronto es todo, seguiré en contacto escribiéndote para que estés enterado de lo que ocurre por aquí.

Brutalismo y naturaleza

Concreto húmedo después de la lluvia,

viento fresco que acaricia la espalda.

El ave gris vuela y se postra junto a mi, 

me observa sin ver algo…

Fragilmente cruje el follaje de los árboles

que comienzan a mudar de piel, dormidos.

La barranca me grita, me pide a gritos que la recuerde. 

Las aves aún me llaman por mi nombre, no comprendo del todo,

solo se que se refieren al tiempo.

Tiempo de vivir, tiempo de escuchar y tiempo de olvidar.

 

Textura permeable de los minerales de la tierra.

Follaje que aún recuerda con nostalgia el día de ayer…

Color de tanta gente, tantas huellas he tocado,

tantos rostros he sentido con la palma;

tíbio vehículo de recuerdos que yacen en este suelo.

La postura milenaria que cargan como maldición estos elementos.

Pacientemente esperan, sin fuerzas que llegue el momento de ser devorados.

Triste existencia solitaria, conjugan en el límite.

Es de noche, pero aún veo el sol, mi pecho es exprimido y dejado sin aliento

con solo escuchar el susurro perdido y el olor nativo del sol cuando se cansa.

Primer aniversario

Hace algunos años surgió en mi una curiosidad que era distinta a las demás, era algo que me exigía explotar mis capacidades creativas y despertar mi imaginación. Fue en el momento en el que entré a estudiar la licenciatura en diseño industrial en la Universidad de Guadalajara que me decidí a comenzar a escribir. Escribía y aún lo sigo haciendo, cosas sin sentido, sueños, cuentos e historias que realmente vivía.
Hace un año que comencé a utilizar esta plataforma, exactamente hoy han pasado nueve días del aniversario y esto es razón para festejarlo. ¿Por que? Pues por que gracias a que comencé este espacio adquirí la confianza para colaborar en una revista de publicación bimestral y algunos otros proyectos que vienen y van.
Recientemente he estado trabajando en material que muy pronto subiré y la continuación de mi narrativa. para que estén al pendiente. Gracias por el tiempo que me han leído.

La creatividad se mueve en el transporte público.

creta

“Buen día señoras y señores pasajeros vengo a ustedes con una molestia y al mismo tiempo a contarles una historia: Yo soy proveniente del estado de Baja California y vine aquí a Guadalajara en busca de un trabajo justo y honesto. Para mi mala suerte me atropellaron dejándome varias fracturas en mi brazo derecho y por eso no he podido encontrar trabajo. Por eso me atrevo a molestarlos y quitarles un poco de su tiempo (con receta del IMSS en mano) rogándoles que me apoyen para poder pagar la operación de mi brazo. Vengo ofreciéndoles el chocolate con almendras marca “X”, estos no tienen costo alguno, más que el precio que les ponga su corazón”.

Comienzo con un ejemplo de una anécdota muy familiar para los usuarios del transporte público, y que generalmente hemos escuchado alguna similar en una de nuestras travesías al trabajo, escuela, etc.
Sin duda alguna este tipo de anécdotas se han convertido en parte del folklor urbano y en algunos casos se convierte en una fuente de inspiración pura para desarrollar una narrativa crítica contemporánea.
Pero ¿Exactamente a qué hago referencia con esto? Como nos podemos dar cuenta siguen un esquema básico en la literatura: introducción, desarrollo de la trama y conclusión; sin dejar atrás un bien elaborado contexto y personajes dotados de características únicas.

Si nos ponemos a analizar las historias desde un ángulo a veces cómico (más nunca en forma de burla) nos encontramos ya imaginando todas las historias con perfecto detalle, desde que color era el automóvil que lo atropelló, que modelo, como iba vestida la victima, cual fue la reacción de la familia, etc. Todo esto gracias a que nuestra imaginación vuela al momento de estar escuchando dichas anécdotas, para así después, dándole un poco de nuestro estilo podamos representarlas escrita o por que no oralmente.

Carlos Fuentes afirmaba que la nueva generación de escritores latinoamericanos se diferencía de la suya porque retrata la diversidad, y “habla de lo que en el pasado no se hablaba”. Soy partidario de que con estas palabras hace referencia a que se han acabado los tabús “morales” por plasmar las “desgracias ajenas”.
“La característica es la diferencia, a nosotros nos interesaba la identidad en México, Argentina, Colombia y otros países; pero ya sabemos quiénes somos, no nos preocupa ya eso. Ahora nos interesa la diversidad, darle oportunidad a la diversidad política, sexual, económica y social”.
Lo anterior se puede demostrar en el trabajo de autores como Carlos Monsivaís, Germán Dehesa, Andrés Henestrosa, Juan Villoro, por nombrar algunos. Todos ellos ejerciendo una influencia importante en las nuevas generaciones de autores, críticos literarios y periodistas.

Por eso hago la invitación a prestar atención y por que no, agradecer a todas esos creadores de relatos que con gran mérito han puesto, en los medios urbanos, a trabajar nuestra imaginación con sus historias tan peculiares.
Ya sabemos ahora que si buscamos inspiración para comenzar a escribir donde comenzar a indagar de forma gratuita, pues la creatividad se mueve en transporte público.

Felices los “normales”

normal

Éste texto no recuerdo en donde lo encontré, solo se que desde que lo leí me atrapó y ahora lo comparto.

(Lease como debe ser leido y comprendido)

Felices los normales
Porque jamás han atravesado la nada
Como pájaros en el olvido
Los que nacieron con la luz
De madre y padre
Los que no han comido migajas
Y se esconden en la noche
Los que jamás han sentido la vida desgajada
Ni han sido perseguidos como torcazas
Felices los normales
Que tiran su cuerpo en buen lecho
Y no en el frío lunar de las piedras
Los que no escriben ni una tarjeta postal
Los que no escriben sobre muros
Aunque después los derriben
Los que no escriben sobre el caballo de sus emociones
Felices los normales que ignoran el exilio
Y la lluvia que cae sobre el lomo de los perros
Los que nunca han sido asediados por el silencio
Los que no han bebido pinos de luz
En pezones de trementina transparente
Felices los normales que no saben las palabras
Que se pierden en las alcantarillas
Y en las tumbas de los muertos
Los que navegan y navegan sin fatiga
Hasta desembarcar en ese viejo muelle de la muerte.

Te busqué

Hoy no vi la luna, tan solo nuestra estrella;

esperé pacientemente la llegada de la hora.

Llena de recuerdos y añoranzas del pasado,

carente de emociones que me aparten de tu lado.

Te busqué en una pintura, te busqué en uno de mis bocetos

y solo encontré la imagen tenue que conservo muy adentro.

Por eso desearía tener la luna que cuelga de un hilo en tu ventana,

para así admirar tu bello rostro tanto hoy como mañana.

En la luna veo tu cara y en la noche tu silencio,

las estrellas me iluminan el camino hasta tu cuerpo.